sábado, 9 de junio de 2012

Palabras de despedida...




Quisiera ofrecer estas palabras a todos aquellos que a lo largo de mi formación como docente han permitido que cumpliera mis sueños, a mis padres, a todos mis maestros y asesora del Benemérito Instituto Normal del Estado “Gral. Juan Crisóstomo Bonilla”, a mis compañeras, familiares y amigos que me acompañaron en este día que parecía no llegar nunca, el cual implicó mucho trabajo, compromiso y constancia para poder estar aquí. 
No puedo dejar de sentirme privilegiada por poder dirigir estas palabras, hoy que se termina una etapa de estudios, que tal vez pudiera representar  el final de mis sacrificios. Pero esto no es así, en realidad el significado de esto es una iniciación, porque nuestro concepto de educar no puede ser ya la enseñanza de la transmisión de conocimientos.
La profesión de Maestro es la que implica un mayor número de responsabilidades y retos, ya que en él recae la gran responsabilidad de guiar a sus alumnos hacia el conocimiento. Es el que diariamente debe estar dispuesto a convivir con sus alumnos de manera afectiva y correcta, para lograr los aprendizajes que se pretenden en cada uno de estos pequeños filósofos y como bien lo ha conceptuado Einstein “El arte supremo del maestro es despertar la ilusión por la expresión creativa y los conocimientos”.
Hace cuatro años, entré a esta Licenciatura en Educación Preescolar, tal vez sin la certeza de haber elegido la carrera apropiada. Sin embargo, poco a poco mis expectativas fueron cambiando según el aprendizaje adquirido dentro y fuera de las aulas; a veces aprendí las mejores lecciones en los pasillos o en esas cotidianas conversaciones rumbo a la cafetería, la biblioteca o las largas jornadas de práctica en las que había que llegar a un Jardín de niños ubicado en colonias que ni conocía. 
Además de eso, hubo muchos desvelos, presiones y sobre todo estrés por terminar digestos, carpetas, reportes de lectura; estudiar para exámenes; hacer diarios, dar seguimientos a dos niños, realizar planeaciones, recabar evidencias y lo más importante y que no podía faltar nunca, un material que fuera sugestivo, seguro, atractivo, o eso decía Gallegos.
Hoy que se termina esta etapa, es oportuno decirle gracias a toda esa gente que encontró la forma de estar ahí y brindarme su apoyo. Gracias a aquellos maestros que me ayudaron a tomar riesgos, a hacer de los temores oportunidades de crecer, que me brindaron su experiencia y conocimientos, dejando una huella profunda que inspiró y fortaleció mi vocación. A mis padres y familia por todo su apoyo, comprensión y buenos consejos; a los grandes amigos por ayudarme a recordar mis responsabilidades y, claro, a todas esas personas que ya no están conmigo, pero que supieron motivarme para seguir y llegar hasta aquí. Gracias a todos ellos.
Una de las mejores cosas que podemos hacer para mejorar nuestra vida es hacer amigos, y durante mi carrera, indudablemente, resultó ser el mejor lugar para hacerlos, pues conocí amigas de otros municipios y hasta de otros estados. Por otra parte, no puedo dejar de mencionar que esta etapa implicó  nuevos estilos de vida y extrañar muchas cosas, como el solo hecho de pasar un fin de semana familiar, perderse de fiestas, y de comer a un horario fijo, pero sin duda alguna valió la pena.
Hoy egresa junto conmigo una generación impetuosa y trabajadora, de alumnas entregadas que supieron hacer un derroche inteligente de energía y de talento, derroche que ha sido esencial para el crecimiento de nuestra escuela. Si bien, hay importantes logros, es esencial recordar que nuestra escuela crecerá no sólo en la medida que crezcan sus académicos y se restructuren sus planes de estudio, sino que lo hará también, en la medida que existan mayores oportunidades para dialogar y establecer esa comunicación que realmente permita a los alumnos conocer y entender las expectativas que la propia Licenciatura se ha hecho de sí misma, estando al tanto de las necesidades de los alumnos y de los maestros; sólo escuchando todas las voces se logrará el entendimiento que la escuela requiere para crecer de manera integral.
Hoy egreso y lo hago con los bolsillos llenos de motivos para trascender. El pensamiento humanista está dentro de nosotros, démosle vida; démosle vida ejerciendo nuestra profesión con responsabilidad social y humildad, pero no toleremos nunca las faltas de respeto a nuestro trabajo. Recordemos siempre que el principal objetivo de la educación no es aprender algo para ganar más y más dinero, sino transformar al hombre en un mejor ser humano.
Hace cuatro años, tenía una idea poco clara de lo que quería de la carrera. Sin embargo, ya no soy la misma, he crecido y estoy más cerca de lo que me interesa ser y que sin duda alguna, caracteriza el proceso que ha debido impactar en mi identidad. Si bien mencione que hoy es una iniciación, no puedo dejar de sentirme satisfecha por recibir un grado de licenciada en educación preescolar que ¡claro que debo festejar! porque parecía muy lejano este día y al fin llegó.
Como generación, LLEGAMOS después de cuatro años en que compartimos nuestras limitaciones, nuestras tristezas, nuestros miedos, nuestros problemas (y hasta nuestras tareas), pero también compartimos grandes momentos de realización personal y profesional, nuestros éxitos, nuestras experiencias, nuestras emociones, nuestros sueños; nos dimos aliento y apoyo, lo importante era salir fortalecidas y motivadas para hacer algo diferente en nuestras aulas y en nuestras vidas al día siguiente; continuar con la doble, y para algunos la triple, responsabilidad de ser padres, maestros y alumnos al mismo tiempo.
Gracias compañeras por compartir toda la riqueza de sus experiencias personales y docentes, que me enriquecieron como persona, pues si bien la convivencia y relación que se da diariamente entre el maestro-alumnos es la medicina que le ayuda a que diariamente se prepare para un nuevo día de clases, con nuevas actividades creativas, emocionantes y efectivas, que inyectan en los niños una chispa de interés y motivación por seguir acudiendo a la escuela,  “En la medida que seamos capaces de asombrarnos y trasmitir el sentido de asombro a nuestros alumnos, seremos buenas maestras, así que Enhorabuena, ¡Muchas Felicidades y adelante a ser esas buenas maestras que nuestros niños necesitan!





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